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El candidato del Pacto Histórico entre amenazas y arengas
04/05/2022 12:52 en Voces al viento

El próximo 29 de mayo Colombia celebra elecciones presidenciales. Este viernes, la encuestadora Invamer publicó un sondeo que señaló que el líder del 'Pacto Histórico', Gustavo Petro, continúa siendo favorito con más del 43% de intención voto, en línea con los datos de los últimos meses.

El candidato colombiano progresista, Gustavo Petro, un exguerrillero que combatió al Estado colombiano antes de firmar la paz en 1990, ha expresado en varias ocasiones preocupación por su seguridad.

 

El senador opositor y candidato colombiano progresista Gustavo Petro, favorito para las presidenciales de mayo, suspendió un viaje a la zona cafetera ante la sospecha de un plan para atentar contra su vida, denunció este martes su campaña.

 

Petro, de 62 años y quien domina la intención de voto de cara a la elección del 29 de mayo según varias encuestas, tenía previsto visitar el centro-oeste del país el martes y miércoles como parte de su gira electoral. Sin embargo, su esquema de “seguridad recibió información de primera mano de fuentes en la zona”, según la cual “el grupo criminal La Cordillera estaría planeando atentar contra la vida del candidato”, señaló su equipo en un comunicado.

 

Algunos de sus seguidores, quienes lo esperaban entre arengas, carteles y canciones, manifestaron su rechazo e indignación frente a estos hechos que históricamente han marcado la violencia de los actores armados ilegales al servicio de las mafias politiqueras de Colombia. Así pues, lo manifestó uno de los tantos simpatizantes del candidato del Pacto Histórico.

 

“Ya estábamos listos para ir a Calarcá pasado mañana a ver a Petro en su paso por el Eje Cafetero y justo hoy anuncia la campaña que deben suspender la gira por serios indicios de un atentado que tiene planeado el grupo paramilitar y narco La Cordillera, el cuál tiene control sobre la zona”.

También se conoció por parte de su campaña que, en días pasados en la manifestación en Sogamoso le metieron un dron a la tarima y eso prendió las alarmas, pues fácilmente pueden poner explosivos en un aparato de esos y hacerlo estallar desde la comodidad de la distancia.

 

Ya en otros análisis más rigurosos, hay quienes aseguran que, asesinar a Petro no conviene a nadie, ni siquiera a sus adversarios políticos pues un magnicidio de ese calibre generaría una guerra civil en todo el país, sobre todo en las zonas urbanas y eso es algo que Colombia no ha vivido nunca. Acomodados en las urbes las clases altas se han sentido tranquilas y lejos de la guerra que ven por televisión y que ocurre lejos, en los campos, pueblos y veredas arriba en la montaña o adentro en la selva. Pero el estallido social de hace un año demostró que el teatro de combate ya no es sólo la periferia rural, sino que perfectamente puede estar en la puerta de tu casa, de tu conjunto, de tu negocio, en la plaza de tu pueblo, en la entrada y salida de tu municipio.

El asesinato de Petro nos sumiría en otro nivel de violencia, en un desangre dramático de la nación por años, en el éxodo de toda una generación, en una debacle económica sin precedentes: sólo imaginen atentados de lado y lado por todas partes, camiones con alimentos e insumos y mercancía incinerados, estaciones de bus vandalizadas, bancos, instituciones, toque de queda, ley seca, Estado de Conmoción y la tropa militar regada en cada cuadra y esquina, como una “republiqueta” bananera de los años 70.

 

Qué nivel de atraso en el que nos quieren sumir, todo por seguir con su negocio del narco y la corrupción. De manera que, si usted cree que aplaudiría el asesinato de Petro, no se haga ilusiones, si a Petro lo matan perdemos todos.

 

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