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Bacilos regresa con álbum nuevo y con más madurez
04/04/2021 19:05 en Mùsica

Jorge Villamizar (Colombia) y André Lopes (Brasil) están cansados de que en las entrevistas les pregunten si sí se ganaron el primer millón. Para ellos, Bacilos es mucho más que “pegar en la radio”.

Después de diez años de estar separados, en 2017 regresaron y en esta nueva etapa, la banda se sostiene en dos pilares. Por un lado, esa actitud alejada de los afanes comerciales marca su producción musical. Por otro, a Villamizar, quien compone las letras, ya no le interesa tanto hacer discursos y críticas sociales, sino simplemente canciones de amor.

 Pero, si se hace a un lado todo eso, Bacilos sigue teniendo ese swing que los caracteriza desde finales de los años 90, cuando comenzaron Villamizar, Lopes y el puertorriqueño ‘J J’ Freire.

Con toda su historia y sus exploraciones a las espaldas, Bacilos estrenará el álbum Abecedario el 9 de abril. En él, reversionan sus clásicos junto a otros cantantes e incluyen varias canciones inéditas, algunas en portugués compuestas por Lopes.

Sus canciones más famosas son las radiales –Mi primer millónGuerras perdidas– pero en temas como Cuestión de madera exploran aspectos como el colonialismo.

Jorge Villamizar: Es verdad que esa canción no fue tan radial, pero tampoco pasó desapercibida. Es una de las que más nos piden en los conciertos en toda Latinoamérica, porque es un problema común en toda la región: el racismo. Es muy solapado, porque se supone que no existe. Está institucionalizado y viene desde la época de la Colonia. En esta canción hay una conversación entre un cliente y un camarero. El mesero no quiere tratar del todo bien al cliente porque le parece que no es lo suficientemente blanco o elegante. Pero le toca atender a alguien de su misma raza. Entre tanta diversidad racial, todo sigue funcionando bajo un orden europeo. La canción es una tragicomedia: es chistosa, pero en el fondo es triste. Es un tema con un montón de información. Y se trata de una historia real, de hecho.

¿Sus canciones están divididas entre las románticas, con historias personales, y las que tienen un planteamiento reflexivo, un discurso?

Jorge Villamizar: Quizás sí exista esa división. Aunque, bueno, al final creo que las únicas que existen son las canciones honestas. En ellas, a veces hay sentimientos y a veces hay observaciones de la realidad. Pero es que la realidad te hace sentir cosas. Es decir, no son dos temas apartados. Sin embargo, tu hipótesis es correcta. Cuando yo era un joven compositor lo veía así. Después me fui dando cuenta de que opinar es una responsabilidad muy grande.

 Quejarse del sistema todo el tiempo puede provocar una reacción de gracia en el público, lo complejo es llegar a lo realmente sensitivo. Y si se llega a ese nivel todo se pone muy delicado. Hay que tener mucho cuidado de no parecer un tipo dando un sermón. Con el tiempo, como compositor, me fui cansando de eso. He perdido un poco la fe. Al final del día los humanos somos los humanos. John Lennon puede decir “Imagine” 45.000 veces y nada va a cambiar porque lo que importa es el precio del petróleo. Bueno, estoy siendo un poquito exagerado, pero creo que me entiendes.

Regrabaron Caraluna con Carlos Vives y Tabaco y Chanel con Morat. ¿Se están montando en esta nueva cultura del featuring, de la colaboración?

Jorge Villamizar: Sí. Es algo que viene del hip hop y que nos parece muy chévere. Tiene una función en ese mundo y en el del reguetón, y es la de compartir fans. Si un artista es un duro en cierto género y tiene muchos seguidores en alguna red social o en otra la plataforma, entonces el que no es tan fuerte en ese campo lo invita para llegarle a otro público. Y al revés. Por nuestra parte, vamos a tener más invitados en el nuevo álbum. Es una forma de celebrar la vigencia y la longevidad de nuestras canciones; las influencias que tuvimos y la influencia que causamos. Jugamos con eso porque Bacilos siempre ha jugado con lo que hay. No somos ortodoxos.

Esa ausencia de ortodoxia se notaba desde el principio en el carácter transnacional de la banda.

André Lopes: Como nos juntamos en Miami y cada integrante pertenecía a un país distinto, de cierta manera, todo valía. Era un experimento musical basado en las composiciones de Jorge. Era una esponja. Durante horas y horas de ensayos, probábamos los sonidos de muchos lugares de América Latina y el Caribe. Nos íbamos a Cuba, a los Andes, a Brasil. Teníamos varias banderas y a la vez ninguna.

Ustedes decían en otra entrevista que este disco nuevo no habría sido posible sin la pandemia. ¿Por qué?

André Lopes: De no ser por la pandemia, es probable que durante todo el 2020 hubiéramos estado haciendo conciertos y, si acaso, grabando uno que otro sencillo, pero no un álbum completo. Íbamos por otro camino.

Jorge Villamizar: La pandemia pudo haber sido mala para el negocio, pero fue buena para la música. Nos dio tiempo de estar en el estudio frescos, no con un viaje tremendo encima, después de cuidar a los niños, cansados.

Los avances tecnológicos en la producción musical hacen que haya artistas que puedan hacer todo con un computador y un micrófono. ¿El trabajo en equipo tiende a morir?

Jorge Villamizar: Hemos tenido que vivir ambas maneras de hacer música. Antes nos metíamos 20 personas en el estudio y hasta el mánager opinaba. Hoy, uno le manda las grabaciones al ingeniero por correo y él las devuelve ya mezcladas. La verdad es que gran parte de la música actual es electrónica, hecha en un computador. No creo que los equipos se acaben, simplemente se forman de otra manera. Hay una sobreespecialización: alguien solo se encarga de corregir las voces, alguien solamente hace el beat, alguien revisa la mezcla, y así. Todo se hace por separado, pero al final el producto pasa por las manos de muchas personas.

André Lopes:
 Poder grabar en solitario con herramientas tecnológicas tiene su parte mala y su parte buena. Lo malo es que, en soledad, uno no tiene las opiniones de los demás sobre una línea de bajo, por ejemplo. Lo bueno es que uno tiene tiempo de ensayar y ensayar esa línea hasta que le guste, sin el afán de las horas de estudio, o de cansar al resto del equipo.

¿Ustedes le siguen apuntando a hacer una música joven? No sé si me explico.

Jorge Villamizar: Cuando me veo ahí, en la pantalla, mientras hablo contigo, no me veo tan joven. Pero la verdad es que es simplemente una actitud frente a las cosas. Como con Bacilos estuvimos separados por diez años, cuando volvimos todo había cambiado. Eso nos obligó a ser humildes, porque teníamos que aceptar que ya no sabíamos cómo funcionaba la industria. Aceptar que no sabes algo también es ser joven.

¿Qué significa para ustedes hacer música latinoamericana?

Jorge Villamizar: Desde nuestra apuesta, significaba alejarse de la tendencia dominante de los 90, que era el rock del sur. Queríamos hacer un pop que rescatara los sonidos de nuestro lado de Latinoamérica, que era el Caribe y Brasil. Había un gran peso que halaba a todo el mundo hacia el sur, una gran fuerza de gravedad que se llamaba Soda Stereo. A nosotros, en cambio, nos interesaba más Carlos Vives o Yordano di Marzo. Nosotros le apostamos a eso, y fíjate lo que terminó pasando: el pop latino de hoy está marcado por sonidos del Caribe. El reguetón es completamente caribeño. Y ahora, que regresamos, esos sonidos no son ajenos a nuestra propuesta. No se oyen raros en nuestras canciones.

¿Qué le aporta al grupo tener a un integrante brasilero?

André Lopes: Creo que parte de lo que hace que Bacilos sea único es nuestra incapacidad de hacer buenas copias. No somos buenos copiadores. Las pocas veces que hicimos covers, al final sonaban a Bacilos, tenían nuestro propio sonido. Yo, por ejemplo, vengo de una pequeña ciudad al sur de Brasil en la que no hay una distinción clara entre los sonidos latinos: la salsa, la cumbia, el merengue son todos iguales. ¿Cómo suena un bajo en una cumbia tocada por un brasilero? ¡Pues extraña! De ahí sale el sonido de Bacilos. Es lo que somos. A mí me sale muy bien tocar o cantar una samba, pero una salsa, me queda casi imposible. Aún así, lo intento.

Jorge Villamizar: En este disco hay composiciones de André que están cantadas por él, escritas en portugués y con claves de samba. El tumbadito al que llegó André intentando tocar otra cosa es muy valioso.

¿Entonces el disco no es solo de reversiones de otras canciones viejas?

Jorge Villamizar: Es difícil definirlo. Creo que se podría decir que este es nuestro disco pandémico. Es el retrato que tomamos de un año de locos, el producto del encierro. Tuvimos mucho tiempo para hacer música y nos pareció la manera correcta de sacarla era toda junta, en un disco, así solamente nos sirva a nosotros mismos como recuerdo de lo que vivimos. Es que pasamos a otra etapa de nuestras carreras. Bacilos ya no está interesado en los hits radiales. Pero tenemos una base de fans muy grande que nos permite hacer música con libertad, para ellos. Tenemos canciones nuevas, canciones en portugués, que son reversiones de las canciones viejas.

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